El presidente del Partido Republicano, senador Arturo Squella, afirmó que la reforma constitucional de seguridad debe perfeccionarse durante su tramitación en el Senado, pero defendió su objetivo central: entregar al Estado nuevas herramientas para enfrentar al crimen organizado y el terrorismo.
En entrevista con El Mercurio, el senador Arturo Squella explicó que junto al senador Andrés Longton trabaja en indicaciones para fortalecer el proyecto y generar los acuerdos necesarios en la Comisión de Constitución. El presidente de Republicanos sostuvo que el foco debe estar en dotar al Estado de un marco constitucional que permita enfrentar con mayor eficacia a las organizaciones criminales, avanzar en regímenes penitenciarios especiales y habilitar herramientas excepcionales cuando las policías requieran apoyo para enfrentar grupos con alto poder de fuego. Aunque reconoció que conocer previamente el articulado habría permitido evitar parte de las dificultades de las últimas semanas, aseguró que existe espacio para alcanzar acuerdos y aprobar tanto la reforma como la agenda integral de seguridad.
Fuente | El Mercurio
—¿Cree que fue un error plantear el estado de excepción tal como está en el proyecto?
—Junto al senador Longton hemos señalado cuáles son los contornos o contrapesos que creemos tiene que tener este nuevo estado de excepción. Entiendo que el Ministerio de Seguridad optó por dejar a la deliberación del Congreso Nacional cuáles son los contrapesos que más nos acomodan como parlamentarios teniendo a la vista que precisamente radican en ese órgano constitucional los contrapesos para el Ejecutivo en el contexto de un estado de excepción. Desde ese punto de vista, creo que es razonable tener en cuenta que nadie dispuso o pretendió que ese fuera el resultado final del texto que modificaría la Constitución. Siempre se partió de la base de que esos contrapesos iban a ser evaluados y deliberados por el Parlamento en la discusión legislativa.
—Es decir, ¿siempre fue parte de la estrategia del Gobierno que los cambios de la reforma se lleven a cabo en el Senado o fue una alternativa que surgió en última instancia?
—Obviamente, no me corresponde interpretar o responder por parte de la estrategia del mensaje enviado al Congreso, pero a la luz de las conversaciones resulta evidente que ellos dejaron buena parte del desarrollo de esta reforma constitucional para que los parlamentarios de todos los sectores se sintieran cómodos con lo que de ahí iba a salir. Sin perjuicio de que buena parte del desarrollo de los contenidos que hay detrás de esta reforma son materias de ley y que se van a ver en el contexto de proyectos que se van a ir enviando dentro de las próximas semanas.
—¿Qué indicaciones planean junto al senador Longton para que este proyecto tenga más viabilidad en el Senado?
—Nosotros identificamos en reuniones con los ministros, no solo el de Seguridad, sino que el de Interior, el de Segpres, cuáles son los elementos que consideran sustantivos para darles soporte a los proyectos de ley y a la agenda propiamente tal que se va a implementar (…) Estamos hablando de darle contexto constitucional al tratamiento especial que va a tener el crimen organizado, muy en la línea de lo que ha sido hasta hoy el tratamiento constitucional para el terrorismo. Eso va de la mano con un paraguas constitucional para poder elevar fuertemente las penas a los delitos de pertenencia a una banda criminal. Lo mismo desde el punto de vista de los regímenes especiales en materia penitenciaria (…) Esto es lo que hemos conocido como la nómina de organizaciones criminales.
“Y lo último es el soporte excepcional para cuando se requiera por parte de las policías con la colaboración de las FF.AA. un estado excepcional para poder ejercer todo el poder y la fuerza del Estado de una manera concentrada en el tiempo en las operaciones policiales para poder detener a estos grupos que tienen un poder alto de fuego. Eso es lo que nosotros entendemos como el nuevo estado de excepción que no necesariamente tiene que tratarse de un quinto estado de excepción, sino que perfectamente se puede encontrar lo mismo que busca el Ejecutivo en el contexto de lo que hoy día tenemos con ajustes”.
—Entonces, ¿es partidario de eliminar el nuevo estado de excepción propuesto?
—Lo que interesa es el propósito (…) Son varios los escenarios en los cuales podría ser de utilidad contar con una fórmula que hoy día no existe en el contexto de los estados de excepción, pero que es perfectamente posible dentro de lo que tenemos hoy con algunos ajustes dentro del texto actual.
—¿De quién es la responsabilidad de que el texto que se ingresó haya sido así, considerando las críticas transversales que se generaron a partir de lo propuesto?
—El ministro de Seguridad, que evidentemente no redactó él personalmente el texto, sí ha dicho que responde por el equipo, y eso no solo habla muy bien de él, sino que además nos pone el foco precisamente en cómo se debe desarrollar el trabajo de aquí en adelante, con responsables siempre a cargo. Más allá de que el tejo fuera pasado o no, lo relevante es cuál es el trasfondo de la reforma, y acá lo que se está haciendo es reconocer que con nuestro ordenamiento jurídico tal cual lo tenemos hoy no le ganamos al crimen organizado. Eso es una convicción compartida entre quienes están en La Moneda y quienes hemos estado respaldando toda la agenda de seguridad del ministro Arrau.
—¿Considera que faltó trabajo prelegislativo previo a ingresar la reforma?
—El Ministerio de Seguridad se reunió con todas las bancadas. Lo que no existió fue la disposición del articulado que en definitiva iba a ingresar, incluso en lo personal, que he participado mucho en el trabajo legislativo no solo de seguridad, sino que en otras áreas de proyectos del Gobierno, tampoco tuve acceso al articulado que en definitiva se presentó. Desde ese punto de vista, no hay una diferencia entre todos quienes conformamos el oficialismo. Pero sí, al igual que se hizo con el Partido Republicano, con los otros partidos, a todos se les dio a conocer los lineamientos de lo que iba a ser esta agenda de seguridad incluida una reforma. Evidentemente que el articulado, cuando se trata de una reforma constitucional, es más relevante que un proyecto cualquiera y en eso, sin duda, se pudo haber evitado las dificultades que se generaron estas dos semanas.
—Usted dice que se podrían haber evitado estas dificultades. ¿Cómo?
—Si los parlamentarios relacionados con materia de seguridad, tanto de la Cámara como del Senado, hubieran conocido más allá de los lineamientos generales el articulado propiamente tal, aunque no fuera su última versión, creo que nadie podría haber reclamado sorpresa y se podría haber previsto que había ciertos elementos que evidentemente, aunque fueran parte de una estrategia de negociación legislativa, no calzaban con lo que estamos acostumbrados en el Congreso. Pero eso ya quedó en el pasado, tomamos el guante de acuerdo a lo que estableció el Gobierno en la comisión de Constitución en el Senado.
—A propósito del rol que adoptó junto al senador Longton por ser los representantes oficialistas en la comisión de Constitución y entendiendo la responsabilidad que le entregaron de parte del Gobierno, ¿cómo está actualmente su relación con el Segundo Piso?
—Bien, la verdad es que el trabajo que me ha correspondido hacer de coordinación muchas veces entre lo legislativo y el rol del Ejecutivo pasa precisamente por una muy buena coordinación que hemos logrado desarrollar con el Segundo Piso (…) Si es que alguien se quedó pegado con el impasse que tuvimos a principios de año, la verdad es que eso sinceramente quedó muy en el pasado y hace bastante tiempo.
—Además del senador Pedro Araya (PPD), quien se ha mostrado abiertamente dispuesto a negociar con el Gobierno, ¿hay otros representantes de esta llamada “oposición moderada” que estén dispuestos a apoyar la reforma del Gobierno?
—Yo he visto y me ha tocado participar en proyectos de ley junto a parlamentarios de oposición en materias que son, a mi juicio, intensas desde el punto de vista del rol del Estado en materia de seguridad. Pienso en los senadores Iván Flores (DC), pienso en la senadora Vodanovic (PS), con ellos hemos desarrollado proyectos de ley que están en discusión, hemos votado de la misma manera proyectos que en su conjunto son de una intensidad que uno no habría sospechado que, de acuerdo a sus respectivos partidos, pudieran haber sido apoyados por parlamentarios de esas bancadas. Y me da la impresión de que, teniendo a la vista el texto en virtud del cual estamos trabajando, sí se van a abrir a la posibilidad de apoyar, de ser parte desde un inicio, de la piedra angular de esta manera en que el Estado, creemos, debe enfrentar la seguridad pública de aquí en adelante.
—¿Lograrán aprobar la idea de legislar?
—Yo creo que nadie va a estar disponible para fallarles a los chilenos en el gran dolor que tenemos de haber perdido nuestra tranquilidad y nuestra paz, nuestra libertad de poder caminar por las calles sin angustia, sin temor, y con las correcciones que vamos a dar a conocer. Sin ninguna duda, no solo se va a aprobar la idea de legislar, sino que se va a aprobar en su conjunto, no solo la reforma constitucional, sino que en gran medida la agenda de seguridad integral.
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