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5 de octubre de 2026 • Noticias

SENADOR Y PRESIDENTE DEL PARTIDO REPUBLICANO, ARTURO SQUELLA: “LA UNIDAD DEL SECTOR ES CLAVE”

El presidente del Partido Republicano, senador Arturo Squella, abordó en El Mercurio la nueva propuesta constitucional en materia de seguridad, los desafíos del Gobierno en economía y orden público, la necesidad de fortalecer la coordinación política y la importancia de mantener la unidad del sector.

En la entrevista, Squella adelantó que la nueva reforma de seguridad que trabaja junto a los senadores Andrés Longton y Pedro Araya no contempla crear un nuevo estado de excepción ni extenderlo a 120 días, sino incorporar nuevas hipótesis dentro de las herramientas constitucionales existentes. Además, defendió una transformación en materia de seguridad que fortalezca la autoridad y las capacidades de las policías, analizó los desafíos económicos del Gobierno y sostuvo que la unidad del sector será clave para dar continuidad al proyecto político encabezado por el Presidente Kast.

Fuente | El Mercurio

—La reforma constitucional de seguridad que propone un estado de excepción de 120 días prorrogable a 240 fue criticada incluso dentro del oficialismo. ¿Fue un error?

—Sin duda pudo haber sido mejor. Pero viendo la parte positiva de toda la discusión que se generó, permitió que empezáramos ya derechamente a hablar de seguridad con mucha fuerza. Esto no había ocurrido. Llevábamos hablando el primer semestre, desde que se asumió el Gobierno, solo de economía…

—Pero ¿qué es lo que se pretendía entonces proponiendo 120 días de estado de excepción sin consulta al Congreso?

—Lo que tuvieron en mente al enviarla fue que habría contrapesos, en vista de que el natural contrapeso que se tiene es el Congreso Nacional para el Ejecutivo, y se definiera en la discusión legislativa, pero eso no se entendió. Algo de tejo pasado también hubo. Yo creo que son cosas que no empañan la verdadera discusión que hoy día estamos teniendo, que es la necesidad de dar un marco al crimen organizado que no tenemos en la Constitución.

—Usted reconoce que hubo «tejo pasado» en la propuesta. Una propuesta que fue considerada «autoritaria» e «iliberal» por la oposición y que también causó críticas en el oficialismo. ¿Dónde estuvo la falencia?

—El error pudo estar en no prever los escenarios y en sobredimensionar la importancia que tiene sorprender. Es probable que si hubieran socializado ese texto, el definitivo que se iba a presentar, con quienes estamos en el debate legislativo día a día, habríamos identificado que era un exceso sobredimensionar una herramienta para la tramitación legislativa. Es decir, está bien pensado, conociendo cómo son las discusiones legislativas, que lo que entra no es necesariamente lo mismo que lo que sale, pero quizás no del todo bien ejecutado en el sentido de que fue un exceso el margen que se estaban dando como para la negociación. Ahora, todo esto va a ser una anécdota el día de mañana cuando entren los proyectos de ley que conversan con esta reforma constitucional y más aún cuando ya estén en ejercicio los operativos y la ejecución misma en materia de gestión, combatiendo derechamente las organizaciones criminales.

“Es ilógico pensar que durante los cuatro años el Presidente va a estar acompañado por exactamente los mismos ministros”.

—A principio de semana usted dijo que el Gobierno iba a retirar la reforma, pero luego apareció el ministro del Interior y señaló que se estudian alternativas. ¿Qué es lo que va a pasar? ¿Finalmente se va a retirar la reforma constitucional?

—Lo que hace el ministro del Interior es algo obvio. Está a la disposición de retirarlo en la medida que en su reemplazo se cumpla con el propósito buscado por parte del Gobierno en esta reforma constitucional, es decir, en el proyecto que vamos a presentar junto a los senadores Andrés Longton y Pedro Araya. Obviamente que el Gobierno quiere ver reflejado los propósitos constitucionales que buscaban originalmente que les permitan enfrentar el trabajo investigativo y de aprehensión de los líderes de las bandas criminales.

“NO ES NECESARIO CREAR, DIGAMOS, UN NUEVO ESTADO DE EXCEPCIÓN”

—Y en ese sentido, ¿qué es lo que se propondrá? Me imagino que ya no un estado de excepción de 120 días.

—Nosotros (los senadores) nos fuimos por un camino distinto. Si bien todavía no presentamos el proyecto, lo vamos a hacer dentro de los próximos días, y hay consenso en que basta con incluir nuevas hipótesis en el contexto de los estados de excepción que ya existen. No es necesario crear, digamos, un nuevo estado de excepción si es que en el fondo se cumple con las restricciones o suspensiones de derechos transitorios, de la misma manera que se tenía pensado.

—¿Eso debería convencer a los parlamentarios?

—Varios parlamentarios dijeron que no aprobarían un estado de excepción de 120 días. Concluyo que votarán a favor, porque esos plazos ya no estarán en nuestra propuesta.

—¿Entonces cómo se resolverá?

—Pensamos no innovar mayormente en los tiempos de vigencia para las nuevas hipótesis de estado de excepción. Creemos que los contrapesos quedarán bien cautelados siguiendo los tiempos actualmente vigentes, por lo que todos quienes fijaron sus aprensiones en la extensión del tiempo no tendrán dificultades para apoyar la reforma.

Lo mismo para las eventuales restricciones en las comunicaciones, no lo consideramos necesario incluir.

—El Gobierno en los seis meses ha enfrentado la caída de tres ministras y se han visto discusiones por los medios entre ministros de distintas carteras. ¿Qué tipo de ajustes cree que se necesitan para evitar esas descoordinaciones?

—El primer ajuste es en el fuero interno de cada uno de los colaboradores del Gobierno, que es entender muy bien qué es lo mejor de cada uno para ponerlo al servicio y dejar de lado lo que puede entorpecer o dañar el ejercicio colectivo de la administración.

—¿A qué se refiere?

—Esos episodios (descoordinaciones entre ministros) se explican en la falta de experiencia previa en política. No hay mala intención en alguien que frente a una pregunta simplemente contesta, pese a no tratarse de su cartera. La presunción de buena fe es total. Ahora, tratado el tema y advertidas las consecuencias, si se repitiera el caso, la culpa pasa a ser grave y habría que equipararla al dolo, tal como lo saben muy bien los abogados.

“Esos episodios (descoordinaciones entre ministros) se explican en la falta de experiencia previa en política. No hay mala intención en alguien que frente a una pregunta simplemente contesta, pese a no tratarse de su cartera. La presunción de buena fe es total. Ahora, tratado el tema y advertidas las consecuencias, si se repitiera el caso, la culpa pasa a ser grave”.

—¿Cree que sería bueno tal vez a fin de año pensar en un cambio de gabinete para repotenciar al Gobierno?

—Es ilógico pensar que durante los cuatro años el Presidente va a estar acompañado por exactamente los mismos ministros. En algún minuto va a haber cambios, pero si hay algo que es exclusivo del ejercicio de él, no porque lo diga la Constitución, sino porque es la persona indicada para saber si le están respondiendo los encargos que él ha hecho, es el Presidente de la República.

“EN ECONOMÍA Y SEGURIDAD, SE APUNTA A UNA TRANSFORMACIÓN CULTURAL”

—El Gobierno ha llevado adelante una agenda marcada por la seguridad y la economía, la que ha tenido aciertos y también tramitaciones muy accidentadas. ¿Cree que van bien encaminadas las reformas?

—En ambos casos, economía y seguridad, se apunta a una transformación cultural. En economía, si te fijas, gran parte de las medidas tienen el trasfondo de superar la lógica de un Estado que asume su rol regulador y normativo como obstaculizador, para pasar a un Estado promotor, que quiere que las iniciativas privadas prosperen y, de paso, recauda. Algo de sentido común, pero que en las décadas pasadas se encargaron de entorpecer y confundir. En seguridad, también hay algo de transformación cultural; donde nos decían que debe haber proporcionalidad, nosotros promovemos racionalidad y superioridad de medios por parte de las policías frente al delincuente. Se debe restablecer el sentido de autoridad y reivindicar como legítimo el uso de la fuerza por parte de las policías sin que ello vaya de la mano con persecución judicial ex post, por cumplir con tus funciones.

—¿Cómo cree que el Gobierno puede proyectar la promesa de entregar la banda a alguien del propio sector?

—Más allá del ruido ambiente que genera la contingencia, el Gobierno debe mantener firme su norte en la superación de las emergencias, esa es la promesa; de lograrse, la consecuencia será la continuidad que es fundamental para que Chile recupere el camino de la prosperidad; si no se logra, todo el esfuerzo podría ser en vano, en menos de un año, un nuevo gobierno de izquierda podría destruir todo lo avanzado y Chile vuelve a fojas cero. Por lo mismo la importancia de que cada decisión que se tome vaya acompañada de buena gestión política.

Finalmente, Squella agrega: “Y dos cosas adicionales. Unidad en el sector y cumplimiento de cada una de las promesas que se hicieron en campaña. Con lo primero se cautela el principal atributo que llevó al Presidente Kast a La Moneda, la confianza, y con lo segundo, se sorprende con algo que no se ha tenido a la vista en ninguna elección pasada, unidad en el sector. Quizás es buen momento para hacer un esfuerzo adicional para incorporar a libertarios al oficialismo, por ejemplo”. ■

DEFINICIÓN:

“(Desempleo) obedece a decisiones que se tomaron hace tiempo”

—El desempleo ha aumentado. ¿Cuánto afecta al Gobierno esa cifra cuando una de las promesas es fomentar el crecimiento y acelerar la economía?

—Las cifras que estamos viendo en materia de desempleo obedecen lamentablemente a decisiones que se tomaron hace tiempo, que le hacen daño a la generación de nuevos puestos de trabajo y que han ido ingresando a nuestro ordenamiento jurídico de manera gradual. Todavía estamos viendo cómo se encarece la contratación por la entrada paulatina en vigencia de la Ley de 40 Horas y del salario mínimo. Pero creo que el Presidente, con el impulso que ha generado, precisamente en la inversión, anclándola en el ejercicio de obras de resorte regional o incluso de gobiernos locales, está haciendo lo correcto. ■

EL ACTO DE HOMENAJE A BACHELET Y LA ACTUACIÓN DEL EXMANDATARIO:

¿Tiene Gabriel Boric aspiraciones presidenciales?

“De todas maneras”

—Esta semana reapareció Michelle Bachelet junto a Gabriel Boric y han hecho duras críticas al Gobierno, como la adscripción al Escudo de las Américas. ¿Cuál es su interpretación política de lo que está ocurriendo con esta nueva dupla?

—Yo creo que perdieron todo el sentido de la responsabilidad con la arremetida que hicieron a propósito de la alianza suscrita por el Gobierno con los otros países de América. Eso rompe todos los códigos tradicionales que hemos tenido siempre en nuestro país, que incluso lo tienen dirigentes políticos que no necesariamente fueron presidentes de la República. Que lo hagan dos expresidentes, actuando coordinados, merece el reproche de todos. Quizás en esta arremetida pública en la contingencia hay un intento de tratar de salir de esta desorientación que tiene sobre su destino la oposición. Algo de eso vimos en la actividad en La Pintana durante la semana.

—¿Ve aspiraciones presidenciales en Boric y Bachelet con estas arremetidas y actos públicos?

—En Boric, de todas maneras, sin ninguna duda. En Bachelet, costaría creerlo, pero uno nunca sabe. Y quizás no es ella, pero en el fondo en los dirigentes políticos más de alguno debe pensar que es una buena carta para revitalizar al Socialismo Democrático, lo que es paradójico.

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