El presidente de la colectividad anunció que está disponible para encabezar una lista en las elecciones internas de diciembre y reafirmó que el partido mantendrá una colaboración estrecha con el Gobierno, resguardando su identidad y su capacidad de plantear diferencias.
El presidente del Partido Republicano, senador Arturo Squella, confirmó en entrevista con La Segunda que buscará continuar encabezando la colectividad. Aunque inicialmente contemplaba permanecer solo un período, explicó que reconsideró esa decisión después de recibir solicitudes de distintos integrantes del partido. “Hemos llegado a la conclusión de que estamos disponibles para encabezar una lista en diciembre”, afirmó, junto con señalar que el objetivo será “mantener el trabajo de colaboración estrecha con el Gobierno, sin que se comprometa la identidad del partido” y conservar la capacidad de decir que no cuando alguna iniciativa se aparte de sus ideas y principios.
Squella evaluó positivamente los primeros meses de la administración del Presidente José Antonio Kast y destacó los avances en la agenda económica y de seguridad. Además, defendió el debate sobre el futuro de Codelco, al advertir que la empresa enfrenta una crisis que exige decisiones oportunas para proteger su aporte al país. Al mismo tiempo, recalcó que las principales prioridades deben seguir siendo la seguridad, el crecimiento y el empleo, y sostuvo que las materias valóricas deben permanecer en el debate parlamentario para no desviar al Gobierno de las emergencias que afectan actualmente a los chilenos.
Fuente | La Segunda
—Se decía que usted estaba dudando ir a la reelección. ¿Decidió algo?
— El escenario que siempre manejé es que iba a estar solo un período, pero en vista de las reiteradas oportunidades en que integrantes del partido me han pedido que lo reconsidere; efectivamente, después de una reflexión hemos llegado a la conclusión de que estamos disponibles para encabezar una lista en diciembre.
—¿Le gustaría competir o prefiere lista única?
—Me da igual; bienvenida siempre la competencia. Pero la idea es que cualquiera sea el escenario no nos distraiga del trabajo que estamos haciendo. Entre quienes me pidieron que reconsiderara, el argumento es mantener el trabajo de colaboración estrecha con el Gobierno, sin que se comprometa la identidad del partido. Tener la capacidad, incluso, de poder decirle que no al Gobierno en ciertos casos.
“Hay que ajustar el flujo de información”
—¿El respaldo interno a usted es también por haber sido crítico con el segundo piso?
—Hay que preguntarle a los militantes. Pero creo que valoran el contribuir a que se organice el partido para colaborar de la manera más profunda y comprometida con el Gobierno, pero sin perder la posibilidad de decir —como corresponde y por las vías que corresponda— cuando algo no nos parece. Y eventualmente, aunque no ha ocurrido, decir que no sobre algo que el Gobierno quiera impulsar y al Partido Republicano, por sus ideas y principios, no le parece.
—¿Es cierto que en mayo, tras su cuestionamiento, conversó con Alejandro Irarrázaval sobre sus diferencias?
—Sí, por supuesto. Con él y todas las personas con que se debía conversar. Sé que esas semanas fueron intensas, pero como en todo, cuando hay personas que tienen un compromiso público profundo, se saca lo mejor de cada cual. Alejandro Irarrázaval y Cristian Valenzuela, todos en el equipo más cercano al Presidente, están haciendo un trabajo increíble. Ya pasó la etapa más difícil de instalación, de coordinación, y se han ido puliendo los elementos que al principio no encajaban bien.
—¿Le incomodó que sólo le notificaran, y tarde, de la reforma constitucional sobre consumo de drogas en autoridades?
—Sí, yo creo que hay que ajustar el flujo de información. Las reformas constitucionales siempre tienen que ser conversadas con los partidos políticos, no solo con nosotros, sino que con todos. De todas formas, el contenido del proyecto es muy compartido.
«Hay un tema que hay que tocar con cuidado: cómo desde el Gobierno se pueda estar levantando liderazgos que pueden hacerle mucho daño al país, como Franco Parisi”.
—En el oficialismo se quejaron de que era una puesta en escena para Pamela Jiles (PDG).
—Creo que no es correcto hacer esa interpretación, y si fuera así estaríamos en un profundo error. No lo digo por Pamela Jiles, pero si hay un tema que hay que tocar con cuidado es cómo desde el Gobierno se pueda —eventualmente— estar levantando liderazgos que a la vuelta de la esquina pueden hacerle mucho daño al país.
—¿A quién se refiere?
—Lo digo más bien pensando en Franco Parisi, que uno no tiene muy claro cuál es su domicilio ideológico. Él mismo se jacta de ello y lo encuentro especialmente peligroso el que se esté fomentando una figura que uno no sabe —si es que por eventos del destino termina ejerciendo un rol importante— con qué ideas podría tomar decisiones. Desde ese punto de vista, tenemos que plantearle a quienes verdaderamente ejercen el voto en el Congreso Nacional por qué creemos que son buenos los proyectos de Gobierno, más que estar empaquetando y negociando cosas específicas; y de paso fortaleciendo el liderazgo de alguien que no creemos conveniente.
—¿Qué nota le pone al Gobierno?
—Yo le pongo un 6.5.
—Alta la nota.
—Sí, porque quizás acá estoy haciendo un poco de trampa debido a que sé lo que viene. Se ha construido de muy buena manera las bases para lo que vendrá. Se enfrentó de muy buena manera el alza de los combustibles, producto de la guerra en Medio Oriente. Se pudo sacar adelante la primera parte de una agenda económica que tiene como propósito reposicionar a Chile en su lugar de ejemplo económico en la región, y también están avanzando los proyectos de seguridad.
—¿Incluye en ese 6.5 el manejo del temporal que afectó a Coquimbo? Las encuestas no dicen lo mismo. Se criticó la lentitud en decretar Estado de Catástrofe.
—Yo tengo una visión totalmente distinta. He visto a otros gobiernos cómo enfrentan las emergencias, y nunca había visto como ahora que, incluso antes de que cayera la primera gota, ya estuviera todo desplegado y administrativamente resuelto para ir en ayuda de los gobiernos locales. Inmediatamente se dispuso de los recursos. Lo que vi en la Región de Coquimbo fue un montaje muy bien preparado por parte de autoridades que todo lo van a encontrar negativo. Parecía que ya habían decidido lo que iban a decir antes de que ocurriera todo.
—¿En el presupuesto 2027 se va disponer del dinero para reconstruir como dijo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz?
—Los recursos son fungibles, evidentemente que las cosas que son urgentes de hacer ahora cuentan con los recursos. Si alguien piensa que por incluirlas en el presupuesto del próximo año, quiere decir que todas las obras, o lo que haya que hacer, va a tener que esperar al primero de enero, no está entendiendo nada.
“Si no se toman medidas Codelco pasará a ser historia”
—¿Cómo evalúa la aprobación, en lo sustancial, de la megarreforma?
—Yo me saco el sombrero por el trabajo que encabezó el ministro Quiroz. Hizo una labor realmente increíble coordinando todos los elementos que iban en el proyecto. Dentro hay una armonía que apunta a hacer de Chile un lugar más competitivo desde el punto de vista tributario; a enfrentar la discrecionalidad del funcionario público que tanto daño le ha hecho a la inversión y al crecimiento; y a poder simplificar los procesos en nuestra institucionalidad medioambiental.
—¿No se empañó la aprobación por la falta de acuerdo en la compensación por la exención del pago de contribuciones?
—Es insólito. No lo quieren aprobar los parlamentarios de izquierda. Yo creo que van a tener que encontrar una buena respuesta si dejan caer esa compensación.
—Pero en la práctica faltaron los votos de dos senadores de la UDI.
—Es una conversación que ya se tuvo con los senadores en cuestión. Enrique van Rysselberghe tuvo un problema familiar y es entendible su viaje.
—¿El senador Gustavo Sanhueza estaba en contra de la iniciativa?
—El senador Sanhueza tenía una diferencia de opinión, pero yo entiendo que ya quedó resuelta. Esperemos que el martes se apruebe.
—¿Dejó de ser la UDI “el partido más leal” con el Gobierno, tal y como ellos se denominaron?
—No, no voy a entrar en eso. Pero sí destaco que en una competencia inventada, ellos hayan puesto ese eje, lo encuentro positivo. Es fantástico si se pusieron esa meta.
—¿Se arrepiente de haber planteado la privatización de Codelco?
—Todo lo contrario. Creo que fue muy positivo. Se generó un debate que era, en parte, lo que pretendíamos; en donde no hubo dos voces para reconocer que Codelco está pasando por una crisis muy profunda, y que si no cambia su manera de enfrentarla, Chile se quedará sin ese cheque que llega todos los años. Nos quedó clara la respuesta del Gobierno. El ministro Quiroz coincide, tal como lo dijo el economista (Sebastián) Edwards y José Luis Daza, que si no se toman medidas Codelco pasará a ser historia.
—¿Está de acuerdo con Daza en que “hay que salir del realismo mágico” de los gobiernos anteriores?
—Exacto, a ratos pareciera que desde la izquierda más profunda piensan que los recursos salen de los árboles, y no es así.
—Chile Vamos planteó que hay otras prioridades antes que Codelco.
—Coincido que la prioridad 1, 2 y 3 es la seguridad. Pero la que viene inmediatamente después es la de las finanzas públicas. No podemos olvidar de que buena parte de esas finanzas públicas están indisolublemente vinculadas a Codelco. Ahora, eso nos lleva a una discusión un poco más de fondo, porque observé a algunos que no les parecía la fórmula de incorporar capitales privados. Es sumamente sano tener diferencias de opinión.
—¿Entonces el tema valórico no está entre las prioridades del Gobierno?
—No, no es prioridad, y creo que se debe cumplir con lo que se dijo en campaña. El Gobierno no debiera entrar en el debate de los temas valóricos ahora. No significa en ningún caso que tengan que renunciar a lo que cada uno de los integrantes del Gobierno piensa. Pero desde el momento que lo convierten en un tema de política pública y entra al debate, se pierde la unidad nacional que necesitamos para enfrentar los desafíos que tenemos en las emergencias.
—Por ejemplo, el proyecto de escuchar el latido del corazón de un niño en el vientre de su madre.
—Ese tema y otros, déjenlo en el debate parlamentario. Hay que jerarquizar los temas. Si están secuestrando, extorsionando, mutilando y matando personas como nunca antes había ocurrido en el país, por supuesto que esa es la emergencia. Si es que hay un millón de chilenos que están desempleados, por supuesto que ahí está la emergencia.
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