El presidente del Partido Republicano, senador Arturo Squella, abordó los primeros seis meses del Gobierno del Presidente José Antonio Kast, destacando los avances en seguridad y las reformas impulsadas para recuperar la inversión y el crecimiento, junto con los desafíos pendientes en empleo, salud, vivienda y seguridad.
En entrevista con El Mercurio de Valparaíso, el senador Arturo Squella sostuvo que los principales avances del Gobierno se concentran en economía y seguridad, destacando la disminución de los homicidios, el fortalecimiento de las herramientas contra el crimen organizado y las modificaciones orientadas a recuperar la inversión. El presidente del Partido Republicano afirmó que “no tiene mucho sentido quedarse en el ámbito de las culpas” y planteó que las medidas aprobadas durante estos primeros seis meses servirán de base para el crecimiento durante el próximo año. Además, señaló que espera que el Presupuesto 2027 contemple recursos suficientes para enfrentar los desafíos en salud, vivienda y seguridad.
Fuente | El Mercurio de Valparaíso
– A seis meses de asumir y con las complejidades que ha enfrentado el Gobierno, ¿es más fácil exigir gobernabilidad desde la oposición que imponerla hoy desde el Ejecutivo?
- Gobernar siempre es complejo, más aún, teniendo en cuenta las dificultades por las cuales ha atravesado Chile durante los últimos años, pero cuando se van logrando los resultados, las situaciones complejas pasan a segundo plano. Al final, un Gobierno no se mide por lo difícil que le tocó gobernar, sino por su capacidad de resolver los problemas de las personas.
– Prometieron mano dura, pero la reforma de seguridad se percibe estancada. ¿Qué errores se cometieron y cómo destrabarán la discusión legislativa?
- Esta semana se convirtió en ley el primer proyecto de la agenda ACOT que otorga una serie de atribuciones a las policías y extiende al doble el tiempo de flagrancia. A su vez, en otro de los proyectos de la agenda, se aprobaron las medidas que obligan a los menores condenados a delitos violentos a cumplir sus penas en régimen cerrado. Se aprobó también el cambio más importante que se ha hecho en los últimos 30 años de la retribución económica que reciben nuestras policías. En ese contexto, la agenda avanza fuertemente. En cuanto a la reforma constitucional, junto a Andrés Longton ya logramos acordar el texto definitivo que se votará en la comisión.
– ¿Hacia dónde debe transitar la reforma de seguridad para prosperar? ¿Qué elementos indispensables deben mantenerse y cuáles ajustarse en la discusión?
- El crimen cambió, se volvió más organizado, más violento y más sofisticado, y no podemos pretender enfrentarlo con las mismas herramientas de hace diez o veinte años. Ese es el fondo de muchas de las decisiones que estamos impulsando: darle al Estado, a las policías y a la justicia instrumentos acordes a la amenaza que hoy enfrentamos. En el texto de la indicación abordamos todas las aprensiones que se tenían por parte de los detractores del proyecto y se logra de buena forma el propósito que buscaba el Gobierno para generar un nuevo marco de acción frente al crimen organizado. A nuestro juicio, el crimen organizado es por esencia contrario a los derechos humanos y desde esa declaración constitucional, creemos que se debe avanzar hacia un tratamiento frente a estas organizaciones, de la misma manera que se hace con el terrorismo. Sobre los estados de excepción, creemos que se requiere una hipótesis que no contempla la constitución hoy, pero a diferencia de la propuesta original, la acotamos fuertemente en el tiempo. En fin, el resto de las propuestas, las debemos conversar con los otros senadores de la comisión, pero creemos que se aprobará.
– En materia de seguridad pública, ¿qué cambios concretos puede constatar hoy un habitante de Valparaíso o Viña del Mar desde que asumieron el Gobierno?
- De partida la voluntad para enfrentar el problema de inseguridad. Esta semana, a seis meses de asumido el gobierno, se dio a conocer que por primera vez nos encontramos por debajo de los indicadores de homicidios que teníamos previo al estallido. La sensación de temor ha bajado y para la gran tarea de combatir a las organizaciones criminales, se ha estado avanzando significativamente, como por ejemplo, en la concentración de los condenados por crímenes violentos, en un mismo lugar, saliendo de penales de nuestra región un número importante de ellos. En los hogares de las grandes ciudades es probable que no se perciba todavía, pero más temprano que tarde, empezaremos a notar el cambio.
– Como senador por la zona y líder del partido del Presidente, ¿qué excusa queda si esta región no sale del estancamiento económico con la megarreforma aprobada?
- Como senador de Valparaíso, le puedo decir con total certeza y convicción a los vecinos de la región, que se están haciendo exactamente los cambios que necesitaba la economía en Chile. Incluso antes de la aprobación del proyecto que estimula la inversión, ya contábamos con récord histórico de proyectos con luz verde para su ejecución. Lo que necesitamos ahora es acotar aún más los plazos de tramitación, y en eso es importante que quienes mantienen posiciones radicales en temas medioambientales o de conservación patrimonial desmedida, pongan en la balanza que de ello depende que se adelante el impulso al empleo.
– Siendo ésta una de las regiones más golpeadas por el desempleo, ¿sigue siendo legítimo culpar al Gobierno anterior o urgen medidas concretas?
- El Gobierno anterior, y en particular las reformas realizadas en el segundo Gobierno de Michelle Bachelet, son en gran medida responsables del estancamiento económico. La inestabilidad institucional de los años pasados y los desincentivos a la inversión, se tradujeron inevitablemente en menos empleo. Por su parte, los efectos de las políticas que encarecieron la contratación siguen entrando en vigencia de manera gradual y eso establece un obstáculo adicional. Pese a todo lo anterior, no tiene mucho sentido quedarse en el ámbito de las culpas. En el proyecto de reconstrucción se corrigió parte importante de los errores del pasado y ahora con los proyectos que estimulan vía subsidios, el crédito hipotecario a tasas bajas por 30 años de plazo y con apenas un 7% de pie, se gatilla fuertemente un mercado muy sensible en materia laboral.
– Cumplidos seis meses del mandato del Presidente Kast, ¿cuáles son los principales avances que usted destacaría en la gestión del Ejecutivo?
- Tal como se dijo en campaña, éste es un Gobierno de emergencia y en estos primeros seis meses hemos visto en marcha el plan para enfrentar el desastre en que estábamos. Los principales avances están en los dos ejes prioritarios del Gobierno: la economía y la seguridad. En este último, el despliegue en las fronteras reduciendo significativamente el número de personas que ingresan de manera ilegal al país, el ejercicio de las fuerzas policiales desplegadas en los lugares con mayores tasas de delitos, las modificaciones en materias penitenciarias, concentrando a condenados por delitos violentos en un mismo penal, entre muchas otras medidas, son, sin duda, un gran avance. En economía se aprobó la mayor reforma de estímulo a la inversión y al crecimiento con modificaciones en materias medioambientales, tributarias, corporativas, y laborales que servirán de base para el crecimiento a partir de los primeros meses del próximo año.
– ¿Cuál ha sido el peor error o la mayor decepción de su propia administración?
- Más que error, el mayor dolor o el momento más difícil, fue el alza de los combustibles y sus efectos en las familias y pymes.
– La ministra de Salud, May Chomali, anunció que pedirá un incremento presupuestario de 0,5% para 2027. ¿Da el escenario económico para revertir los recortes?
- La Dipres está en los ajustes finales del proyecto de ley de presupuesto para el 2027. Esperaría que en salud, vivienda y seguridad los recursos sean suficientes para sacar adelante los desafíos del programa para el próximo año.