16 de abril de 2026 Noticias

Arturo Squella, sobre proyecto de reactivación: “Es un conjunto de medidas para fortalecer el crecimiento, la inversión y el empleo”

En la entrevista se abordaron los principales lineamientos del proyecto de reconstrucción económica impulsado por el Gobierno, con énfasis en reactivación, inversión, empleo y certeza jurídica. La conversación también incluyó definiciones sobre seguridad, migración, violencia escolar y el debate legislativo que se anticipa en torno a estas materias.

En entrevista con Emol TV, el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, defendió el proyecto de reconstrucción económica impulsado por el Gobierno y sostuvo que su objetivo es corregir decisiones de política pública que, a su juicio, frenaron el crecimiento, la inversión y el empleo en Chile durante los últimos años. En ese marco, afirmó que la discusión no debe centrarse solo en la rebaja del impuesto de primera categoría, sino en el conjunto de medidas destinadas a fortalecer la certeza jurídica, destrabar la inversión y recuperar el dinamismo económico del país.

Junto con ello, Squella planteó que parte de las críticas al proyecto responde a objeciones ideológicas más que a un debate de fondo sobre sus efectos, valoró la conducción del ministro Quiroz en el diseño de la iniciativa y aseguró que existe un respaldo más amplio de lo que se percibe para su tramitación. Además, abordó la agenda de seguridad y migración, sostuvo que el Gobierno comenzará a mostrar resultados concretos en esas materias y defendió con fuerza las medidas orientadas a sancionar la violencia escolar y el vandalismo.

Bueno, ya habían trascendido varias de esas cosas y, de hecho, desde la oposición ya habían estado criticando varias de ellas también. ¿Cómo ve usted el espacio de la conversación? Porque, además, se anuncia este proyecto, pero no se presenta de inmediato.

Así es. Por lo mismo yo hablaba de etapas, y una etapa importante era precisamente comunicarle a Chile que, efectivamente, uno de los grandes cambios que se pretenden hacer durante este Gobierno apunta a corregir algo que nunca debió haberse perdido tiempo atrás.

Al final del día, si uno empieza a hacer arqueología de las decisiones de políticas públicas que se han tomado durante los últimos quince años, todo lo que estamos viviendo hoy —estar creciendo por debajo del 2%, tantas otras cosas, con el desempleo sobre el 8%, en fin, con 900 mil personas que buscan empleo y no lo encuentran— se debe a malas decisiones que se tomaron.

Uno podría decir: “Mire, las condiciones económicas del mundo, la globalización y tantas otras cosas”. No. Acá son decisiones, son errores forzados, como se diría, de grandes políticas públicas que en su momento se anunciaron con un sesgo ideológico, por supuesto, particularmente en la época de Bachelet.

Pero ahora se empieza a enderezar el buque, particularmente pensando en que hay que, como se diría coloquialmente, echar toda la carne a la parrilla para que la inversión crezca con fuerza en Chile.

Esta reforma, que desde el oficialismo y la oposición estuvieron dispuestos a aprobar en su momento, ahora se dice que esa reforma tributaria de la presidenta Bachelet, de hace diez años, tiene mucho que ver con el escenario económico que estamos viviendo. Pero desde la oposición han sido muy críticos y dicen que esta es una “reforma tributaria encubierta”. Incluso han dicho que, si va junto, no hay espacio para aprobar; si la separan, quizá podrían.

Es curioso que hablen de “reforma tributaria encubierta”. Efectivamente, se van a reformar algunos aspectos de la Ley de Renta. Encubierto no es. O sea, es una parte, por supuesto, porque una parte fundamental tiene que ver con el incentivo a la inversión, con toda nuestra estructura tributaria.

Ahora, no es lo único. Y ahí, creo yo, se ha puesto el foco de discusión en la rebaja del impuesto de primera categoría, del 27 al 23, aunque en estricto rigor deberíamos hablar del 27 al 20, porque hay una parte ahí, ese 3%, que va directamente a la médula de la clase media, particularmente buscando la formalización de las personas que menos ganan. En fin, le podemos dedicar un capítulo a eso.

Pero la rebaja de primera categoría me atrevería a decir, y ya con bastante conocimiento del contenido del proyecto, que no es la más importante.

O sea, a mí me hace mucho más sentido, si me pongo en la cabeza de alguien que está tomando decisiones de inversión, saber que en el país donde vas a invertir muchos recursos para poder crecer, no solo en el país sino en la región, haya certeza jurídica, se respete la ley, se respeten las instituciones, yo sepa cuáles son los requisitos que me van a pedir y, una vez que los cumpla, sepa que gozo de una protección jurídica como corresponde.

Todos esos temas son infinitamente más importantes y están abordados con un ojo realmente muy bien pensado. O sea, sí es un trabajo de mucho tiempo. Veníamos estudiando cuáles son las correcciones que hay que hacer y ahora ya están materializadas en un proyecto pronto a ingresar a la Cámara de Diputados.

Bueno, esa parte que usted dice que no es necesariamente la más importante, pero sí es la que genera más ruido en la oposición y pareciera tener dos problemas. Uno: hay como una crítica o un rechazo estructural, no les gusta bajar impuestos en general, nunca. Pero, en segunda parte, quizá la más discutible o donde se podría hacer algo, es que ellos dicen que esa rebaja no se compensa de ninguna manera. Que hay una apuesta a que se va a generar más crecimiento, más dinamismo en la economía, pero que, si eso no ocurre o no se traduce en recaudación, estamos hasta el cuello.

Es que hay dos perfiles de personas entre aquellos que critican.

Primero, los detractores estructurales, los que no entienden el fondo, cuál es la estructura de lo que se está diseñando, pensando precisamente en atraer inversión. Y, por lo mismo, en el fondo sienten que tienen que criticar porque es parte de su ADN. Por supuesto que se van a quedar en algo tan simple como bajar del 27 al 23, cuando siempre les dijeron que los impuestos tenían que ser lo más altos posible; en fin, la lógica, digamos, de estrujar al que uno tiene al frente. Ese es un grupo.

Y hay otro grupo de personas más serias, pero lamentablemente con un sesgo ideológico muy profundo, que creen que precisamente el Estado tiene que tener este rol de obstaculizador, o más bien, digamos, el que pone problemas.

Y eso es lo que está detrás de este proyecto. En cada una de las medidas que apuntan a reformar cada uno de los pasos que da alguien, desde que toma una decisión de inversión hasta que termina pagando el impuesto por las utilidades que recibió ese año, está pensada la idea de un Estado que hace la pega bien. Yo quiero que a tu inversión le vaya bien. ¿Por qué? Porque yo, el Estado, me voy a quedar con un 23%, y si a ti te va bien, ese 23% va a ser más. Y con ese 23% voy a poder hacerme cargo de las tareas y compromisos sociales que tenemos como país.

Esa es la lógica, que suena súper coherente, me imagino, para los que están escuchando, pero lamentablemente para algunos no. Dicen: “No, acá el Estado tiene que estar tomando las decisiones, en el fondo, de lo que se hace y de lo que no se hace. ¿Qué es esto de que tengan libertad?”.

¿Y qué pasa si una persona dice que este proyecto no se puede hacer porque afecta algo que para ellos es muy significativo, pero no se dan cuenta de que está trabando una fuente de trabajo que podría ser para miles de personas? En fin, esos son los temas que están de por medio.

Las críticas no venían solo de la oposición, sino también, aunque antes, desde su propio sector. Desde Renovación Nacional y la UDI insistían en que había que incorporar más medidas para la clase media. De hecho, conversamos con el presidente de la Cámara de Diputados, de la UDI, y él nos decía que, en realidad, el paquete en conjunto es pro clase media, porque si todas estas cosas que usted dice funcionan, todos van a estar mejor. Pero que a ellos les habría gustado que se incorporaran algunas cosas más directas, más rápidas, más al hueso de la clase media.

Claro, pero eso es algo diametralmente distinto. O sea, están muy entusiasmados con lo que ya hay, y yo también he tenido esas conversaciones.

Porque, en la medida en que uno se va metiendo en esto, se te van ocurriendo muchas cosas. Claro, la foto completa de que uno va a bajar impuestos de una manera bastante acotada, precisamente para atraer inversión, la tiene el equipo del ministro Quiroz.

Y uno puede tener muchas buenas ideas, y le he ido sugiriendo varias en distintas líneas y, por supuesto, si las toman, bienvenido. Si encajan en la gran foto, fantástico. Y si no se puede, bueno, por supuesto que yo confío profundamente en las decisiones que se están tomando, porque al final del día, si hay alguien que quiere lograr las dos cosas —que Chile crezca más y que la recaudación también crezca—, es nada menos que la persona que está de capitán de este proyecto de ley, que es el ministro Quiroz. Y la confianza es plena en lo que está haciendo.

Y vuelvo a lo tuyo: los parlamentarios con quienes hemos conversado mucho respecto de este tema, particularmente quienes están en Hacienda, están fascinados por lo que hay. Yo escuchaba el otro día al presidente de la UDI decir: “Mira, si esto se logra sacar más o menos, ni siquiera tal cual, más o menos como se está presentando” —él ya tiene bastante conocimiento por estar en Hacienda—, “Chile se dispara al desarrollo de una manera impresionante”. Y eso lo comparto 100%.

Ese es el espíritu que yo he visto en todos y cada uno de los parlamentarios.

– ¿Del oficialismo?

Del oficialismo, por supuesto.

– ¿Y qué pasa con los otros? Hay un grupo intermedio, ¿no? Porque se han abierto espacios. De hecho, el jefe de bancada del PPD nos decía: “Nosotros estamos dispuestos a conversar, pero para ellos esta parte de la rebaja tributaria es muy compleja”. ¿Hay alguna posibilidad de separar estas discusiones?

Es bien curioso. A mí me ha tocado participar en muchos proyectos de ley y no tengo recuerdo de uno que trajera tanto el tema de la técnica legislativa, de cómo se presenta el proyecto, si en uno, dos o en tres boletines.

¿No habría que ceder ahí?

Alguien podría ser un poco más suspicaz y decir: “Mira, esto lo hacen porque tienen mayoría en Hacienda”. No. Si es que en el fondo se dividiera y una parte se va a Medio Ambiente, en Medio Ambiente tenemos una mayoría más profunda y significativa que en Hacienda. Entonces, la verdad es que no tiene mucha explicación por ahí.

No, yo creo que están buscando, desde las oposiciones —porque hay oposiciones constructivas y hay otras que siempre están en decir que no a todo—, un punto donde afirmarse. Y, en este caso, los que quieren decir que no a todo no encuentran mucho espacio para anclarse si no es en la ideología. Que es viendo, digamos, que, por ejemplo, el promedio de la tasa de primera categoría en los países OCDE es del 22% y nosotros pretendemos llegar al 23%. Estamos en el 27%.

Entonces, se les acaba un poco ese discurso, porque siempre han citado la OCDE para todo. Entonces, están viendo por dónde criticar y, bueno, si se anclaron en la técnica legislativa, se les va a acabar rápido, porque una vez que ingrese el proyecto van a tener que empezar a hablar del tema de fondo.

Y del tema de fondo pueden decir muchas cosas, pero nadie discute que estas medidas, una vez implementadas, van a generar mucho empleo en Chile. Eso es algo muy difícil de rebatir, de echar abajo con números, con evidencia y con ejemplos en el mundo entero.

Sin ir más lejos, está el ejemplo contrario de lo que ocurrió en Chile cuando se subió el impuesto y el daño que nos hizo en las arcas fiscales.

Comunicacionalmente, ¿cómo es la estrategia que viene? Por lo que hemos visto, ¿va a haber un giro? ¿La vocera va a quedar un poco relegada en esto y van a poner más voceros sectoriales, o voceros como Alvarado, como el ministro Ruminot?

Hay algo que es muy importante: es un proyecto que tiene muchas medidas, medidas que giran en torno a la reactivación económica. Ese es el gran eje conductor.

Pero es evidente que su contenido es bastante técnico. Por muy asimilado que uno lo pueda tener, al final del día necesitas poder dedicarle mucho tiempo a la comunicación para que los chilenos sepan que se está cumpliendo exactamente con lo que se dijo durante el año pasado en campaña.

En Chile vamos a volver a hablar del pleno empleo. ¿Te acuerdas que por ahí, por 2011 o 2012, para muchas personas, incluida la izquierda entera, ni siquiera conocían el concepto? Y empezamos a hablar de eso cuando verdaderamente se tomaron decisiones correctas en materia macroeconómica y de impulso a la economía, y fue una realidad que estuvo ahí.

Vamos a volver a empezar a hablar de eso, pero para eso necesitas muchos voceros, no solo uno. Y particularmente quienes están en las áreas técnicas van a tener un rol especial, sin ninguna duda.

¿Ha tenido complicaciones? Porque ha tenido un debut complejo, ha sido bien criticada y algunos errores no forzados, en este caso. ¿Es un tema que tiene complicado al Gobierno?

¿Te refieres a la vocera?

A la vocera, sí.

Todo lo contrario. Es que a ella le tocó algo súper difícil. O sea, ponte en el caso de que tienes que explicarle de la noche a la mañana a un país completo que, en vista de una guerra que se está generando a miles de kilómetros de acá, el bolsillo de uno mismo se ve afectado como consecuencia de un alza histórica en el petróleo.

Obvio que es difícil. Tú puedes tener al mejor comunicador de la historia y, aun así, es una tarea muy desafiante.

Así y todo, es sorprendente cómo ha logrado enfrentar esas dificultades de la comunicación, en el fondo, que son más difíciles por razones exógenas al Gobierno, por supuesto.

Y te vas a empezar a dar cuenta de que ahora el eje va a girar en torno a materias que son propias del Gobierno. Hoy día estamos hablando de la reactivación económica; en dos semanas más vamos a estar hablando de algo infinitamente más potente —dos semanas o un mes, no me quiero casar con una fecha, porque no depende de mí—: de temas en materia de seguridad que van a ser muy contundentes.

Se va a empezar, tal como no sé si te fijaste ayer en la comunicación del Presidente, a adelantar algo de los datos que se manejan en materia de migración. Se va a empezar a hablar de los resultados que están teniendo las decisiones que se han tomado durante este mes de Gobierno, y eso es muy positivo.

Me imagino que eso debe tener a todos los investigadores, periodistas y a la oposición buscando, porque él no dio cifras. Dijo que han disminuido los ingresos, han aumentado las salidas voluntarias, pero no dio una sola cifra. Entonces, me imagino que ahora están todos tratando de chequear cuánto de eso es efectivo.

Se va a dar a conocer luego. De hecho…

Las tienen...

Yo no sé si eso se anunció o no. Bueno, a mí me llamó la atención cuando él hizo esas afirmaciones.

No quiero embarrarla por dar noticias adelantadas, pero vamos a suponer que ya se dijo. Hoy día entiendo que parten formalmente las expulsiones con el traslado de las personas.

Exacto. Hoy era el primer vuelo.

Ah, perfecto. Entonces, ahí no te estaba adelantando.

Lo que no se sabe es exactamente cuánta gente ha salido, cuánta gente menos ha ingresado, pero en el contexto de que empieza a generarse algo que no va a parar, que es precisamente estas expulsiones, que desde hace mucho rato en el gobierno pasado las debieron haber hecho, vamos a empezar a tener conocimiento de cuáles son los números que hay detrás.

Porque hoy día, efectivamente, como lo decía el Presidente ayer, son menos las personas que están ingresando de manera ilegal y son más las personas que voluntariamente están dejando el país.

¿Cuál podrá ser la razón? Hay una que es evidente, que es haber comunicado con mucha fuerza durante bastante tiempo, incluso antes de ganar la elección, que si pensaban que en Chile el asunto era tan simple como caminar un par de kilómetros en el desierto y, una vez que ya estabas adentro, podías gozar, a costa del resto de los chilenos, de beneficios que no le corresponden a las personas que entran por la ventana, bueno, eso se acabó.

Y esa lectura ya la hicieron varias personas. Y ahora, con las medidas que se van a empezar a implementar, o que ya se están implementando, eso se va a incrementar muchísimo más.

En el caso de seguridad, la ministra ha estado entrampada en cosas que, de alguna manera, desvían la agenda, en vez de estar hablando quizás de los proyectos o de cosas concretas. Tenemos eso por ahí, todos los temas de convivencia escolar, esa ley que está avanzando.

Yo tengo una opinión muy distinta. Porque, si tú te fijas, lo que ha ocurrido en cuanto a la violencia escolar, en tiempo récord se abordó de una manera especialmente significativa e intensa.

Esperamos que los proyectos que están en tramitación, en base a la urgencia puesta por el mismo Presidente, y que van a sancionar severamente a quienes cometen delitos al interior de los establecimientos educacionales —y la extensión que estamos haciendo también a estudiantes de la educación superior, sancionándolos, y esto podrá ser muy polémico para algunos, pero sancionándolos con el retiro de la gratuidad en esos casos—, avancen con fuerza.

– ¿Cómo ve esa discusión? Porque para la gente, mirada desde afuera, obviamente uno tiende a pasarse de largo, pero la gente tiende a estar de acuerdo. De hecho, las encuestas están de acuerdo con medidas duras como esas. Pero hay un sector político que no. Dice: “Cómo se puede, cómo puede ser”.

Cuando tú vas a la sede del Partido Comunista ponen el grito en el cielo con una medida así. Cuando tú vas a la sede del sentido común, la verdad es que la inmensa mayoría de los chilenos está de acuerdo.

Es evidente. ¿Cómo el Estado va a financiar la educación a las personas que se ponen un overol blanco y salen a quemar la micro, y que después, cuando se sacan el overol, pretenden utilizar gratuitamente?

¿Usted cree que tienen votos para avanzar en eso?

Es evidente. No tengo ninguna duda. Tendría que pasar algo muy especial para que la izquierda se atreva a darle la espalda a los chilenos en medidas que, insisto, son de sentido común.

Salvo el Partido Comunista y el Frente Amplio…

O sea, si es que les incomoda esto, imagínate lo que pasará cuando ingrese el proyecto del Registro de Vándalos, que es bastante más amplio que eso.

Ya no puede ser gratis para un violentista tomar una banca de una plaza e incendiarla en una calle. Esas personas, por supuesto, tienen que seguir el curso penal, porque ahí hay delitos de por medio, pero también tienen que seguir un curso en el plano de la responsabilidad social.

Y no puede ser que el resto de los chilenos se esté levantando a las cinco de la mañana a trabajar y deban pagar un 19% cuando compran un kilo de pan, y que además esa plata vaya a pagarle la tarjeta estudiantil al que anda quemando las bancas de las plazas.

Eso no calza, y la inmensa mayoría de los chilenos lo entiende así.

Vimos hace unos días en la RM que profesores y alumnos habían expulsado con extintores y empujones a unos overoles blancos. De alguna manera, ¿hace pensar que puede haber una esperanza de que ya no va a haber tolerancia ni siquiera de los pares para estas cosas?

Esa fue una muy buena noticia. Una cosa buena.

Suena raro, porque hay muchas noticias que uno podría decir que son bastante más positivas, pero esa devuelve el alma al cuerpo.

Ojalá se requiera empoderar a las personas que corresponde, en el sentido de que uno va a un establecimiento educacional, uno va a la universidad o a un centro a estudiar, va a prepararse en el fondo para poder enfrentar la vida el día de mañana de manera independiente, en fin. Y por el desorden de unos pocos, la violencia y la delincuencia de unos pocos, terminan embarrando la vida de todos.

Piensa en una persona que tomó la decisión, con mucho esfuerzo, de hacer malabares para poder llegar con su hijo o con sus hijos al Instituto Nacional, cruzando varias comunas.

Lo que era, me imagino, la gran aspiración de miles y miles de familias, al menos acá en la Región Metropolitana.

Y piensa hoy día en el daño que le hicieron a todas las personas que tenían y que tienen el cartón, con mucho orgullo, de haber pasado por uno de los mejores colegios de Chile.

Y hoy día, por no haberse atrevido a enfrentarlos, les han hecho un daño a generaciones, incluso para atrás y quizás cuánto hacia adelante. La buena noticia es que se puede revertir, en todo caso. Y estamos, al menos yo me sumo ahí en el barco, totalmente decididos a revertir eso.

– Se aprobó ayer el monumento al presidente Piñera…

Entiendo que también había sido aprobado en la Cámara muy rápido, pero terminó despachándose un monumento, como corresponde, al frente de La Moneda, donde están todos los Presidentes de la República.

Uno puede entender las diferencias políticas, por supuesto, pero es muy curioso que, en el fondo, no tengan la capacidad de subir un peldaño la escalera, mirar un poquito por arriba y decir: “Mire, acá no me están preguntando cuánto me gustaron las políticas públicas de un Presidente determinado o no”, sino simplemente honrar la memoria de un Presidente que en dos oportunidades, más encima, tuvo el honor, el deber y la responsabilidad de dirigir Chile.

Y, efectivamente, aunque parezca increíble, hubo personas que votaron en contra.

La verdad es que uno esperaría que en adelante tengan la capacidad de separar las aguas. Nadie les pide que cambien su manera de pensar, pero pensemos un poquito en fortalecer las instituciones, la institucionalidad. Y una de esas instituciones que siempre hay que estar fortaleciendo es la de la Presidencia de la República. Y qué mejor que hacerlo con la memoria de quienes han pasado por esa institución.

Para cerrar, y volviendo al principio, ¿qué plazos tiene usted pensados para este proyecto? No para el proyecto del monumento, sino para el proyecto de reconstrucción que nos dio el Presidente ayer en cadena. Más o menos en plazos, porque el presidente de la Cámara de Diputados nos decía que él esperaba que eso se tramitara en un mes y medio y saliera de la Cámara. ¿Es esa también su aspiración? Es ambicioso, o desafiante, como se dice en lo económico.

Desafiante.

La verdad es que hay una fecha que es importante: ojalá se pueda tener el texto totalmente despachado al Congreso Nacional, sin ningún trámite adicional, antes de que ingrese el proyecto de Ley de Presupuestos del próximo año, porque eso te va a permitir tener la foto completa desde el día uno.

Si es que no ocurre, da lo mismo, porque en el fondo vas a tener un tramo de tiempo en donde pueden entrar vía indicación las modificaciones que hagan razón a lo que salga de este proyecto.

Me da la impresión de que los votos están más holgados de lo que el analista promedio ha dicho en estos días, efectivamente.

– ¿Ustedes lo ven en las conversaciones? ¿El Partido de la Gente puede generar esa inclinación?

El Partido de la Gente, que yo he tenido la oportunidad de revisar muy profundamente lo que piensa en el ámbito de seguridad y particularmente en materias de economía, tiene en la Región de Valparaíso parlamentarios destacados. Y ellos, en campaña, y también en lo que han hecho en este mes de Cámara, van totalmente en la línea de fortalecer el trabajo, de pensar en la clase media.

Así que me da la impresión de que vamos a contar con un buen respaldo por parte de ese grupo de parlamentarios.

La polémica del almuerzo, que ha seguido por varios días y que parece una cosa que ha tomado bastantes más portadas…

Mira, la única lectura que hay que hacer de eso es que al frente tenemos personas que, entre ellas, están medio peleadas, divididas. Entonces, cualquier cosa que se les cruce la van a usar para tratar de hacer daño a quienes están gobernando.

La buena noticia es que desde este lado se prevén esas cosas. Esto, por de pronto, en el caso concreto del almuerzo, es un almuerzo que paga el mismo Presidente de la República. Pero no vamos a enganchar en quedarnos en esa discusión cuando tienes a la vuelta de la esquina la posibilidad de cambiarle la vida a miles y miles de chilenos, concentrándote en sacar adelante, por ejemplo, proyectos de reconstrucción nacional en materia económica.

Revisa acá la entrevista completa

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