Entrevista La Segunda
El presidente del Partido Republicano valoró la determinación del Presidente José Antonio Kast tras el ajuste ministerial, destacó el rol de Claudio Alvarado en la coordinación política del Ejecutivo y defendió la llegada de Martín Arrau al Ministerio de Seguridad Pública.
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, abordó el reciente cambio de gabinete impulsado por el Presidente José Antonio Kast y sostuvo que la decisión refleja conducción, capacidad de ajuste y sentido de urgencia frente a los desafíos que enfrenta el país.
En entrevista con el diario La Segunda, Squella señaló que el Mandatario actuó con determinación al realizar modificaciones en su equipo a 69 días de iniciado el gobierno. A su juicio, cuando el Presidente llega a una convicción, toma decisiones y las ejecuta, lo que demuestra que mantiene el control, la dirección y la orientación del gabinete.
—El cambio fue a los 69 días, lo más temprano había sido 126 días en Bachelet 1.
—Si tienes una decisión tomada, basarse en la referencia de lo hecho por gobiernos anteriores, no tiene sentido. Algunos decían que había que esperar la cuenta pública, pero si el Presidente ya había tomado una decisión, ¿para qué retrasarla?
—¿No es un reconocimiento a que no se escogieron bien las personas?
—Las personas van cumpliendo roles. En el primer momento de instalación, la vocera (Mara Sedini) cumplió un rol fundamental, venía desde antes de asumir la cartera con un trabajo con el equipo más cercano al Presidente que fue muy positivo, y se encontró con dificultades que no dependen de Gobierno ni del país, como la crisis del petróleo que tuvo que salir a comunicar. Tanto en campaña como después se habló de ir ajustando hacia abajo la carga de la administración, en el sentido que hay ministerios que son fusionables. Y uno de ellos, quizás el más evidente, era Interior con Segegob. Tenemos una oportunidad para ver en términos prácticos cómo funciona eso y, en el día de mañana poder avanzar, de la mano de otras bancadas y de la oposición, para hacer esta fusión vía ley y ahorrarle una buena cantidad de recursos al Estado.
—¿No incidió la gestión de ella? Hubo muchas críticas, errores comunicacionales…
—Las vocerías de Gobierno deben ser de los cargos más difíciles que tienen las administraciones. Y a ella le tocó especialmente duro por lo del alza de los combustibles. Independiente de eso, cuando la demanda por la información pasa por incluir aspectos técnicos, siempre el mejor vocero va a ser el ministro respectivo. La lógica institucional de antes, de tener una vocería formal del gobierno está más bien en retirada y lo que viene es que los temas propios de cada cartera los comunique quienes más dominan esos contenidos.
“La gracia del conductor, el Presidente Kast, es tomar las decisiones necesarias para superar las crisis. Y para eso se necesita a todos remando para el mismo lado”, Arturo Squella.
—¿Cree que Claudio Alvarado va a ser buen vocero?
—Los atributos de un buen vocero tienen que ver con la confianza e injerencia en las decisiones que se toman en el mismo Gobierno. En este caso, sin ninguna duda, tiene gran ventaja Claudio Alvarado al ser el ministro del Interior, al estar cargo de la coordinación de todo el gabinete del Presidente, fluye de manera natural. Adicionalmente, en lo político tiene una muy buena llegada en bancadas que no necesariamente son oficialistas. Y desde la ciudadanía ven una persona ponderada, con trayectoria, sin estridencia, positivo en la manera de comunicar. Creo que es un acierto que sea Alvarado quien asuma.
—¿Con esto se termina de despejar que la coordinación del equipo político está en Alvarado y no en el segundo piso, liderado por Alejandro Irarrázaval?
—Durante el último tiempo ha quedado claro que todos han ido poniendo lo mejor de sí para lograr una coordinación ideal y en eso tiene mucho que ver el rol que le corresponde al jefe de gabinete. Sin duda, la política y el Gobierno se fortalece de manera significativa teniendo al ministro Alvarado potenciado.
—Se flexibilizó entonces el diseño original.
—Si siempre las personas que tienen que ejecutar se ciñeran rígidamente a los modelos, sin mover una coma, sería un error. Basta ver las experiencias en los últimos gobiernos que, poniendo un pie en La Moneda, cambian sus agendas por un terremoto o conflictos sociales… ahora el tema de las bencinas. La gracia del conductor, en este caso el Presidente Kast, es saber leer eso y tomar las decisiones necesarias para superar las crisis que atravesamos, y para eso se necesita a todos remando para el mismo lado.
Consultado por el cambio en Seguridad Pública, asegura que la exministra Trinidad Steinert “cumplió una etapa”. La primera etapa trataba, dijo, de consolidar una mirada de persecución y sanción penal: “quedaron bastante avanzado las modificaciones para hacer más ágil y flexible el trabajo de todos los actores para lograr condenar y tener en la cárcel a los líderes de las bandas criminales. Me refiero a la mirada propia de quien ha ejercido mucho tiempo en la fiscalía”.
Y lo que viene ahora, dice, “va a ser una preponderancia muy significativa en materia de seguridad y para ello, los atributos que tiene Martín Arrau en cuanto a sacar metódicamente adelante todo lo que se propone y tener una habilidad política muy desarrollada, es lo que se necesita”.
—¿Qué experiencia tiene el ministro Arrau en seguridad pública?
—Tiene un conocimiento profundo de esa materia. Fue intendente y tuvo a su cargo la seguridad de una región nueva, partió de cero en la región de Ñuble. Los últimos cuatro o cinco años ha formado parte de la Comisión de Seguridad que tenemos al interior del Partido Republicano. Toda la realidad que estudiamos en Italia, en El Salvador, él la maneja muy bien. No tengo dudas que ejercerá muy bien el rol.
—También salió su nombre como posible ministro de Seguridad.
—Estoy cumpliendo una función en el Senado, feliz de poder colaborar con todos los ministros y las áreas, especialmente en Seguridad Pública, que es una tema que me gusta mucho.
—Se optó por fusionar ministerios, no sumar nuevos rostros. ¿Falta elenco?
—No, pasa por una convicción de que al Gobierno hay que adelgazarlo desde el punto de vista de interacción política. No solo por la repercusión económica y para ser coherentes con el mensaje de ajuste fiscal, también respondiendo a la promesa de campaña de fusionar ministerios. Partimos de manera muy tímida solo fusionado un ministerio (Economía y Minería), y con el paso de tiempo se va a ir incrementando eso, debieran venir fusiones adicionales que esperamos sean permanentes si el Congreso lo estima así.
El mayor beneficio, sostiene, “es la coordinación y gestión interministerial. Si bien tenemos 25 ministerios, hoy hay 22 ministros. Un menor número contribuye a que las decisiones fluyan de mejor manera. Si esto se traduce después en un ajuste vía ley, ahí sería bastante significativo el ahorro también, porque podríamos replicarlo en toda las regiones, no solo en el ministro y su equipo, sino en las seremis de Arica a Punta Arenas”.
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