El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, abordó en La Tercera los avances de la agenda de seguridad, la reforma constitucional que se discute en el Congreso y los resultados registrados durante los primeros meses del Gobierno, destacando la reducción de homicidios, ingresos clandestinos y delitos violentos.
En la entrevista, Arrau señaló que el Ejecutivo mantiene cerca de 30 proyectos de seguridad en tramitación y reafirmó la disposición del Gobierno a construir acuerdos para fortalecer las herramientas contra el crimen organizado. Además, destacó la caída de 14% en los casos policiales de homicidios, la disminución de 86% en los ingresos clandestinos y el aumento de 60% en los decomisos de droga. “Acá hay un plan, trabajo, planificación y gestión”, sostuvo el ministro, quien también afirmó que el desafío sigue siendo avanzar con nuevas herramientas y mantener el respaldo a Carabineros, la PDI y Gendarmería.
Fuente | La Tercera
¿Se retira o no la reforma constitucional de seguridad?
Tal como dijo el ministro del Interior, estamos dando todo el espacio posible para que los senadores que están en esa comisión (de Constitución) y otros que se han ido uniendo a esa discusión puedan llegar a algún consenso. No estamos enamorados de una redacción u otra. Lo que nos interesa es avanzar.
¿Por qué dilatar una decisión que le introduce ruido a su agenda?
Hemos seguido avanzando con todas las otras leyes (…). Puede ser que en la prensa genere ruido, pero la Comisión de Constitución sigue sesionando todas las semanas y avanzando en proyectos. Tenemos cerca de 30 proyectos que están en nuestra agenda y estamos yendo todas las semanas a las diferentes comisiones.
¿Pero no se genera ruido innecesario?
Genera ruido y por eso estamos a la espera.
Para qué seguir insistiendo en una reforma que no tiene respaldo…
Es bien curioso, porque algunos de los parlamentarios que critican eso son autores de proyectos de reformas constitucionales que buscan una u otra de las materias que están en nuestro proyecto de reforma.
¿Lo dice por la senadora Paulina Vodanovic (PS)?
Y por muchos otros. Hay cerca de 20 proyectos de reformas constitucionales que tocan unas u otras materias, estados de excepción, regímenes penitenciarios y otros, de autores de todos los colores políticos.
¿Hay inconsecuencia?
No, no digo eso, pero cuando me pregunto si es necesario o no, la opinión de muchísimos parlamentarios es que sí, porque han presentado proyectos de reforma.
Ya está claro que la reforma no saldrá como se ingresó. Para usted, ¿qué es lo necesario de mantener?
Lo primero es tener un listado de organizaciones de crimen organizado. Hoy Chile no cuenta con esa herramienta. Cada vez que se persigue, y si se llega a condenar a personas por el delito de pertenecer a organizaciones criminales, hay que demostrar no sólo la pertenencia de la persona a esa organización, sino que también su existencia. Eso no solamente es más trabajo, es incertidumbre, y por eso, muchos países desarrollados tienen listados. En segundo lugar, lo que ya hemos dicho es que Gendarmería de Chile tenga un rol importante en cuanto a la segregación penitenciaria. Y, en tercer lugar, hay que darles una mirada a los estados de excepción constitucional.
¿Qué le parece que en sectores de la oposición pongan como condición retirar el proyecto como punto de partida para conversar?
Acá tenemos que discutir qué herramienta es mejor, cuál es el mérito, cuál le va a hacer mejor al país, no otro tipo de cosas que son instrumentales o procedimentales.
Usted dijo que su foco sería la gestión. ¿Cómo se explica su decisión de embarcarse en una discusión tan abstracta como la constitucional?
No son cosas antagónicas, gestionar y tramitar proyectos de ley, o sea, se puede caminar y mascar chicle. Reformas constitucionales hemos tramitado varias. El traslado de Gendarmería desde el Ministerio de Justicia a Seguridad es una reforma constitucional…
Pero son reformas menores, de pocos artículos…
Hemos tramitado la reforma constitucional del plazo de retención migratoria. Y varias otras. En este caso, hemos dedicado la mayoría de nuestro tiempo a la gestión.
¿Por qué el ministro Fernando Rabat asume la interlocución en esta reforma y no usted?
Me he juntado y conversado con cada uno de los senadores que hemos mencionado acá.
¿Usted sigue a cargo?
He ido al Congreso todas las semanas, una, dos, hasta tres veces. Y de este asunto he hablado con los parlamentarios involucrados. Pero sí hay que reconocer que el ministro Rabat tramita más proyectos de ley que los que tramitamos en Seguridad, por varias razones. Puede hablar él o yo, y usted verá que el mensaje es coincidente.
Rabat dijo a los parlamentarios, según transmitieron, que se retiraba la reforma. A partir de eso se generó la discusión…
Estamos totalmente coordinados entre los ministerios que tramitamos los múltiples proyectos que tributan la seguridad.
¿No se arrepiente de haber presentado la reforma?
Voy a celebrar cuando se aprueben estos proyectos que permitan tener mayores facultades.
¿Saca lecciones de esta controversia?
Varias. La principal debe ser hacer un trabajo prelegislativo más intenso.
¿Y las otras?
Me las guardo, por supuesto.
Se lo pregunto porque el senador Walker dijo que esta reforma lo dejó “dañado”.
No voy a hacer referencia a los dichos de algún senador, tengo una relación muy cordial con los parlamentarios. He sentido un tremendo apoyo del oficialismo, porque, además, las materias de seguridad son temas que nos unen muchísimo.
Hasta la reforma iba todo bien…
Pero si tramitamos 30 proyectos de ley y la gran mayoría va avanzando a un ritmo rapidísimo y con tremendas votaciones. Hay que poner el foco en las cosas positivas. Se aprobó la ley antipelotazos, que es mucho más que eso. La flagrancia aumenta de 12 a 24 horas. Hay que mirar el vaso bastante más lleno, no digo medio, digo mucho más que eso, porque estamos avanzando a un ritmo muy importante gracias a que estas materias cuentan con tremendo apoyo.
Se pensaba que el manejo de seguridad del gobierno sería el fuerte del Presidente Kast. Sin embargo, en los sondeos de opinión las personas creen que el manejo ha sido peor de lo esperado. ¿Cómo ve eso?
El principal indicador en términos de seguridad son los homicidios. El año récord fue el 2022, que tuvimos más asesinados en Chile. Y este año, respecto del anterior, cayó un 14% en los casos policiales al día de hoy. Los ingresos clandestinos, menos 86%. Decomiso de droga, más 60%. Robos con violencia, robos de vehículos, en ese grupo, en torno al 18-20% menos. Esas son las cifras. Si usted quiere ver estudios de opinión, llevamos 12 años en torno a 70-80% en la pregunta sobre ¿usted cree que va a aumentar o disminuir la delincuencia? Primera vez que caímos a un nivel de un 40%. Quebramos la tendencia (…). Acá hay un plan, trabajo, planificación y gestión. Si seguimos así en muchos de estos indicadores, el próximo año vamos a estar a niveles pre 2018.
¿Por qué la percepción ciudadana no los acompaña?
Esto toma tiempo. Cuando llevamos muchos años de desesperanza, pasamos a lo que está haciendo este gobierno, que es validar el rol de la autoridad, apoyar a las fuerzas de orden que están más activas, más motivadas, con cifras récord de postulantes a las escuelas. ¿Falta mucho? Muchísimo, porque el nivel de violencia y de crimen organizado que enfrentamos no es el mismo de hace 10 años. Y eso es lo que este país no entendió. Por eso necesitamos nuevas herramientas. Va a tomar tiempo, por supuesto, pero los estudios de opinión ya están mostrando algunos brotes verdes.
Pero sube el descontento respecto del manejo del gobierno.
Usted está hablando de política. Yo estoy hablando de victimización y percepción, los dos indicadores de seguridad. Tenemos que gestionarlo, comunicar lo positivo, mostrar la acción del Estado, los decomisos, toda esta labor. Y así la gente se va enterando de que no solo pasan cosas malas.
Usted destaca los logros en las cifras de homicidios y otros indicadores, pero esa cifra no empezó a bajar hace seis meses, es una baja sostenida desde 2022. Cuando eran oposición fueron severos con el manejo de la administración Boric y ahora pide tiempo para ver los brotes verdes.
¿Cuál fue el año de la historia en el que más hubo homicidios en Chile en el último tiempo?
En 2022…
Es donde se les quita el piso a las fuerzas de orden y seguridad. Donde se indulta a personas que atacaron a carabineros. Es donde pasaron muchas cosas que no quiero repetir.
Ok, pero después vino un giro en el timón y las cifras comenzaron a bajar…
En algo tan importante como entender que el rol primario del Estado es la seguridad vamos a ser durísimos. En promedio, el gobierno pasado tiene la cifra récord de homicidios, en sus cuatro años, de los últimos tiempos. ¿Bajaron en los últimos años del gobierno pasado los homicidios? Sí, empezaron a bajar. Estamos en tasas mayores que ellos, pese a que cada vez que uno baja cuesta más seguir bajando.
Claro, pero esto se va cosechando de gobierno en gobierno.
Por supuesto. Y lo primero que hice, que sorprendió a mucha gente de mi sector, fue decir que íbamos a mantener la política de seguridad pública, porque no creemos en la refundación, a diferencia de otros.
¿Cree que hay una vara de medición más alta por ser un gobierno de derecha o por las expectativas que generaron?
Por muchas razones, pero a las derechas, en general, se les asocia con más seguridad, más orden, más crecimiento económico y se les exige más. Tenemos una vara alta, está bien que la ciudadanía nos exija mucho, porque la seguridad es la primera urgencia de los chilenos. Ya no es llegar a fin de mes, es llegar vivo a fin de mes la preocupación de muchas personas que están en los 50 polígonos críticos que hemos asignado. He ido a varios de ellos y caminamos con los vecinos. Son situaciones desgarradoras. El desafío es gigantesco.
¿Tiene que ver solo con que son un gobierno de derecha o con las expectativas que ustedes generaron en campaña?
La gran mayoría de la población no está pendiente de la política, sino que de su realidad del día a día, de su barrio, del microtráfico en la esquina, del disparo injustificado. Nos estamos haciendo cargo. ¿Falta? Muchísimo. Y cuando uno habla de cifras, parece algo lejano, porque cuando ocurre un hecho terrible en una comuna, ¿cómo se equipara eso a una cifra que está mejorando? Por eso estamos en terreno todos los días. Y por eso uno se siente orgulloso de ser parte de estos números, que en realidad los que tienen que estar orgullosos son los carabineros, PDI, la policía marítima, Gendarmería, que son los que están recibiendo este gran apoyo, esta confianza.
El Presidente Kast ajustó el tono con la oposición e incluso dejó abierta la opción de una mesa de trabajo en seguridad. ¿Hay posibilidad de avanzar en eso?
Por supuesto que sí. Y plantear esto en la semana que muere el suboficial Aguilera en un ataque feroz, en el que no hay palabras para describirlo, sin duda que nos tiene que llamar como país a la unidad y dejar esas diferencias de lado, aunar voluntades.
¿Y cómo toma que en el Socialismo Democrático cuestionen que el senador Pedro Araya haya asistido a una reunión con el presidente?
No voy a andar comentando reacciones. Pero que el presidente de una comisión como la de Constitución o la de Seguridad vayan a un llamado del Presidente de la República a conversar sobre la agenda de seguridad en estos tiempos es lo más normal y deseable que pueda ocurrir.
¿Qué esperaría de la oposición en términos de la agenda de seguridad?
Que se sumen a estos proyectos como lo han hecho en la mayoría de todas estas votaciones, salvo excepciones (…).
¿Está dispuesto a sentarse con todos, incluyendo el Frente Amplio y el PC?
Por supuesto, en la medida en que podamos construir mayores consensos. Hay un sector, por supuesto, que por temas ideológicos consistentemente ha votado en contra de la mayoría de las cosas.
¿El PC y el FA?
En muchas cosas sí, en otras hemos tenido su apoyo y ellos tendrán que ir viendo.
Hay quienes plantean que usted ha generado anticuerpos que dificultan el diálogo. ¿Se arrepiente de su frase de esta semana que prefería ir menos tiempo al Congreso?
Invito a todos a ver la extensa entrevista donde digo eso y se entiende perfectamente por qué la digo y el contexto. Me refería a cómo optimizar la gestión.
No es que tenga cierto desprecio por el trabajo legislativo.
¿Cómo se le ocurre, si esta semana cuántos días estuve en el Congreso, en las sesiones, conversando? Es parte de nuestro trabajo y lo vamos a hacer.
Algunos han acusado que debe dejar la soberbia de lado y estar más dispuesto a dialogar.
Me faltan horas en el día para dialogar más.
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