El senador y presidente de la principal colectividad oficialista, en entrevista con The Clinic, señaló que está convencido de que las medidas tomadas por José Antonio Kast ante la crisis de los combustibles han sido las adecuadas y cree que la «luna de miel» entre la ciudadanía y el Gobierno comenzará cuando estas tengan efecto.
En un escenario donde el oficialismo busca afirmarse tras las primeras decisiones de alto riesgo tomadas por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, el timonel del Partido Republicano, Arturo Squella, defiende sin matices el rumbo adoptado y proyecta confianza en su capacidad de conducción.
Lejos de hablar de un temprano desgaste —en las encuestas el mandatario ya obtiene mayor rechazo que desaprobación—, sostiene que la evaluación ciudadana aún está por construirse. “Siempre es más fácil comunicar buenas noticias. Pero gobernar también implica dar la cara en momentos complejos y explicar decisiones difíciles”, dice el senador por Valparaíso, quien el 11 de marzo pasado retornó al Congreso luego de haberse desempeñado diputado entre 2010 y 2018.
Se trata de una de las personas más cercanas al mandatario y, en la práctica, uno de los voceros políticos de José Antonio Kast. Squella, por ejemplo, de alguna manera adelantó en más de una ocasión la decisión del Presidente de retirar el apoyo de Chile a la postulación de Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU.
Aquí, el timonel republicano no elude las tensiones internas ni los cuestionamientos al gabinete, pero los enmarca dentro de lo que considera un proceso natural de ajuste en un sector que pasó de la oposición al gobierno.
“La luna de miel no ha empezado todavía, la viviremos una vez que tengan efecto las medidas implementadas”
—¿Se acabó la “luna de miel” entre el gobierno y la ciudadanía?
—La luna de miel no ha empezado todavía. Esta la vamos a empezar a vivir una vez que se tengan a la vista los efectos de las medidas que se han empezado a implementar. Por el momento, para muchos es suficiente con no ver a la administración anterior a cargo del país.
—¿Cómo evalúa la instalación del Gobierno de José Antonio Kast?
—El nombramiento de un gabinete que recoge el amplio abanico de las fuerzas políticas que estuvieron detrás del Rechazo, junto a un equipo técnico sólido, da cuenta de una clara voluntad de convocar a todos quienes tienen como prioridad superar las urgencias del país. A esto se suman los buenos resultados en el Congreso, tanto en la conformación de las mesas como en las primeras votaciones, lo que permite proyectar un escenario favorable de trabajo coordinado.
—En la oposición dicen que otra cosa es con guitarra y recuerdan que ustedes utilizaron esa frase cuando ellos llegaron a administrar el Estado.
—Esos son lugares comunes muy propios de quienes perdieron la elección.
—¿Estuvo de acuerdo con tomar una medida tan drástica respecto del alza de los combustibles? ¿No era muy alto el costo político a pagar? Las encuestas ya demuestran un mayor rechazo que apoyo al actual Gobierno.
—Los chilenos elegimos al actual gobierno en gran medida por la seriedad y determinación para tomar decisiones difíciles. No existe mucha discusión en cuanto a las razones técnicas que justifican el camino que se eligió para enfrentar la crisis del petróleo. Probablemente los más agudos respiran aliviados teniendo en cuenta que esta crisis internacional le tocó al gobierno entrante y no al saliente. De no ser así, quizás habríamos visto medidas tan absurdas como fabricar balones de gas a un valor unitario de 117 mil pesos.
—¿Pero por qué no imperó una reforma más gradual, como pedían algunos en Chile Vamos?
—La gradualidad habría implicado no contar con los recursos suficientes para congelar el valor de la tarifa del transporte público o de la parafina. En otras palabras se optó por concentrar el esfuerzo del Estado en las personas que más lo necesitan y eso me parece adecuado.
—¿Y son suficientes esas medidas de mitigación anunciadas por el Ejecutivo? El miércoles hubo anuncios como un aporte a las municipalidades para la entrega de gas licuado, pero en los partidos no creen que con eso baste.
—Tal como lo dijo el ministro Quiroz en el momento que dio a conocer las primeras medidas, vendrían otras adicionales en la medida en que se contara con más información. Eso ya ocurrió y próximamente se sumarán subsidios a pescadores, taxis colectivos y un gran número de personas con la distribución de gas para uso residencial.
—¿Cuánta influencia tienen en la toma de decisiones los partidos? Se habla de un Segundo Piso muy empoderado.
—Los partidos permanentemente aconsejamos y proponemos medidas o enfoques de acuerdo al contacto permanente que tenemos con los vecinos que representamos de distintas partes del país. Eso es sin duda un buen insumo para la toma de decisiones.
Squella y el rol de los ministros Quiroz y Sedini: “Ese es el tipo de liderazgo que hoy necesita el país”
—Se ha cuestionado el desempeño de los ministros Quiroz y Sedini. ¿Han logrado transmitir empatía con este tipo de medidas?
—Es que siempre es más fácil comunicar buenas noticias. Pero gobernar también implica dar la cara en momentos complejos y explicar decisiones difíciles. Y es justamente ahí donde se mide el verdadero compromiso con el servicio público y con la tarea de fondo: sacar a Chile de la crisis en la que lo recibimos. En ese sentido, valoro el rol que han asumido los ministros Quiroz y Sedini. Han estado disponibles para enfrentar situaciones complejas, con responsabilidad y sentido del deber. Ese es el tipo de liderazgo que hoy necesita el país. Y también seamos claros: no hay que caer en maniobras que buscan desviar el foco. Mientras algunos intentan instalar polémicas, los chilenos están enfrentando las consecuencias reales de malas decisiones del pasado. Nuestro deber es hacernos cargo de esa realidad, con seriedad y trabajo.
—En el caso de la vocera Sedini, ¿es un problema su falta de experiencia política?
—Se podría tener toda la experiencia del mundo, pero es imposible convertir una noticia como el alza de la bencina en algo positivo. Ser franco y decir la verdad independiente del costo que le signifique al mensajero, va generando una relación de confianza que en definitiva es mucho más valiosa.
—¿Cómo evalúa el “fuego amigo” que se ha dado en su sector? Ha habido críticas a la vocera y últimamente a la ministra de la Mujer por la decisión de remover a la directora del SernamEG. ¿Haría un llamado a esos partidos?
—No me escandalizo porque haya quienes opinen críticamente, sugieran ideas o incluso hablen de errores que se puedan cometer. Hasta el momento no he visto una mala intención en ninguno de ellos y sí he visto cómo han trabajado por sacar adelante todo lo que el gobierno está desarrollando.
Squella y el sello republicano en el gobierno: “Nos hemos ido preparando desde hace bastante tiempo para esto”
—¿Cuánto les ha costado ser oficialismo, ser el partido del Presidente?
—La responsabilidad es mayor sin duda, pero nos hemos ido preparando desde hace bastante tiempo para esto. Todos los nuevos desafíos exigen esfuerzos adicionales, pero es tal la convicción que tenemos de que Chile puede volver a ser un país seguro y de oportunidades, que con mucho gusto asumimos esa mayor carga de responsabilidad.
—¿Cree que a los parlamentarios les ha costado adaptarse a este nuevo ritmo legislativo?
—Lo nuevo está en que una idea que pueda tener un parlamentario, pero que es de iniciativa exclusiva del Presidente ahora, a diferencia de la legislatura pasada, tiene bastantes posibilidades de que sea patrocinada y que en definitiva se apruebe. Este es un nuevo escenario que implica un trabajo legislativo con márgenes más amplios que los que habíamos experimentado antes.
—¿Cómo quedan posicionados los ministros republicanos en este diseño?
—Creo que los ministros y subsecretarios republicanos reflejan lo mejor de lo nuestro. Son personas preparadas, valientes, comprometidas con la orientación y sello del Presidente Kast. La claridad de cada uno de ellos de por qué estamos en política será un imán para promover con acciones concretas vocaciones de servicio. Estoy seguro que ninguno se distraerá en trabajar para superar los problemas de pobreza material y espiritual de las personas que más lo necesitan. Son sinceramente un orgullo, pero bueno, asumo que no soy el más objetivo para decirlo.
—¿Tienen influencia real hoy los ministros Arrau y Wulf?
—Creo que tanto el Presidente como el resto del equipo de gobierno los respetan mucho y esperan grandes resultados de sus respectivas carteras.
—¿Quedó conforme con la representación republicana en el gabinete?
—Por supuesto que uno siempre quiere tener la mayor cantidad de los propios asumiendo tareas de responsabilidad para influir de la manera más amplia. Pero, a su vez, fue el mismo Partido Republicano uno de los grandes promotores de generar una buena articulación entre las fuerzas políticas del sector, con el propósito que nuestras ideas gobiernen por muchos años. Eso, tal como lo dijimos, no pasa por reunirse en un mismo partido, sino por trabajar juntos para los grandes propósitos, conservando cada uno su identidad, con lo cual logras hablarle simultáneamente a un mayor número de personas.
“No veo en sus decisiones un intento del Presidente de refugiarse en un núcleo de apoyo”
—¿Ha costado pasar del “modo campaña” al “modo gobierno”? Esa es una crítica que se les ha hecho luego del episodio relacionado al “Estado en quiebra”.
—Sorprende cómo la izquierda es capaz de instalar confusión donde no la hay. Para cualquier persona que no tiene pretensión política, esa frase apelaba a la triste realidad que el gobierno anterior dejó al país en una pésima situación fiscal. Cuando nos escuchen hablar de que la burocracia está asfixiando a las pymes, espero no caigan en la misma absurda literalidad que tuvieron con ese episodio.
—Pero finalmente se reconoció dentro del gobierno que no fue adecuado usar el término “Estado en quiebra”. ¿Eso reflejó que se debe reforzar la parte comunicacional del gobierno?
—La principal lección que se debe sacar es que al frente tenemos personas que aprovecharán todo lo que se les cruce para hacer daño.
—En Chile Vamos hay quienes dicen que el Presidente camina entre el diálogo y la confrontación. ¿Cree que el mandatario debería ser uno más cercano al de segunda vuelta, de tono más dialogante y convocante, que el de la primera vuelta que alcanzó un 24%
—Creo que el Presidente y también la primera dama tienen que seguir siendo exactamente como son. Personas cercanas, que empatizan con quienes sufren y que sienten la responsabilidad de todos quienes tienen puestas las esperanzas en el gobierno. La gracia de ambos es que esa empatía no la confunden con buenismo, es decir, saben en lo humano acoger y al mismo tiempo avanzar con las decisiones que con certeza podrán ayudar de mejor manera a superar las dificultades. En otras palabras, su empatía y humildad no es para la foto, es genuina y profunda.
—¿No hay un intento del mandatario en refugiarse en su núcleo de apoyo cuando se habla de conceder indultos, retirar el apoyo a Michelle Bachelet o asiste a una final del rodeo?
—No veo en estas decisiones un intento del mandatario de refugiarse en un núcleo de apoyo, sino más bien la expresión de convicciones claras y de un sello que ha sido consistente desde el inicio. Muchas de las definiciones que se han tomado responden a esa mirada, donde también el mundo político que respalda al gobierno cumple un rol, aunque no siempre visible, en sostener ciertos principios y orientaciones.
—Algunos dirán que con los indultos se comete el mismo error que el expresidente Gabriel Boric…
—A mi modo de ver, los indultos para los casos del 2019 se justifican plenamente y son perfectamente compatibles con la afirmación de que los jueces fallaron en el caso concreto conforme a la ley. Lo que ocurre, es que la rigidez de la norma penal no le entrega la opción al juez de considerar la situación completa. Un juez ve la conducta reprochada y la participación en los hechos.
En el caso de la acción de carabineros frente a miles de delincuentes lanzando botellas de fuego, incendiando calles y edificios, la acción del policía no solo busca contener el desorden público o actuar frente a quienes en flagrancia atentaban contra el catálogo completo de derechos fundamentales de toda la población, sino que además se tenía al frente una acción colectiva, organizada para atentar en contra del estado de derecho, la institucionalidad y en definitiva la democracia, tratando de derrocar al gobernante.
—¿Y en el caso de Bachelet y el rodeo?
—La explicación por el retiro del apoyo a Michelle Bachelet la encontramos en el mismo comunicado de ella, cuando toma conocimiento de la noticia, por lo que se cerró correctamente ese episodio. Y sobre el rodeo, ojalá siempre se pudiera contar con las máximas autoridades honrando la premiación de uno de las actividades con más seguidores que tenemos en Chile.
“Esperaría que el país se endeude en materia de seguridad con tal de sacar adelante íntegramente el plan”
—¿Está al debe en materia de seguridad el Gobierno? Debió retroceder en el recorte de un 3% a esa cartera y la ministra Steinert no ha logrado despejar del todo la decisión de remover a una persona clave de la PDI.
—Si es necesario, esperaría que el país se endeude en materia de seguridad con tal de sacar adelante íntegramente el plan de seguridad. En esta materia no se debe escatimar. No solo es la máxima aspiración de todo chileno, sino que además en parte la recuperación económica y las nuevas inversiones pasan por volver a ser un país seguro.
—¿Hay espacio para dar una “batalla cultural” en el contexto de un gobierno de emergencia? Se lo pregunto a propósito de algunas señales como el retiro de decretos en materias medioambientales o el rechazo a suscribir declaraciones en apoyo a la comunidad LGBT en el ámbito internacional.
—Durante los últimos años se ha sufrido un exceso de ideología que nos ha hecho mucho daño, en muchos ámbitos se debe desintoxicar al Estado. Esperaría que volvamos a poner el foco en las personas. Dejemos atrás las perspectivas de género u otras específicas y pasemos a la perspectiva de familia, a la perspectiva de persona, a la perspectiva del sentido común.
—“Si antes no había emergencia, la crearon”, dijo hace unos días la exministra Carolina Tohá para arremeter contra las medidas del gobierno. ¿Cómo responde?
—Quienes quedaron en el camino en la elección, es normal que busquen espacios para aparecer. No hay nada nuevo en eso.
—¿Qué oposición ha visto hasta ahora? ¿Puede existir acercamientos con sectores de la centroizquierda? A ratos en la oposición parecen estar dubitativos sobre cuánto acercarse a la derecha.
—Hay una relación cordial con la mayoría de ellos, pero no me pierdo ni un segundo: si dependiera de ellos, volverían a la carga con las ideas que estancaron la economía, liquidaron la educación y tantas otras malas ideas que no le hicieron bien a Chile.
—Se reactivaron las marchas en los últimos días. ¿Qué responsabilidad le asigna a la izquierda?
—Sin duda hay un grupo de izquierda que buscará el caos para desestabilizar. Es importante que sepan que en esta oportunidad, los responsables, tanto el que hace la barricada como el que la idea, diseña o promueve, será tratado de la misma manera como el peor de los enemigos del Estado.
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